Entrevista a María Sofía Medina: Historias que Inspiran

CUANDO LA CURIOSIDAD SE CONVIERTE EN DESTINO: LA HISTORIA DE MARÍA SOFÍA MEDINA Y SU CAMINO HACIA COREA

En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, conversamos con María Sofía Medina, graduada de Ingeniería en Sistemas de Información de la UTN-FRT, quien fue seleccionada para la prestigiosa Global Korea Scholarship (GKS), una beca otorgada por el Gobierno de Corea del Sur para realizar estudios de posgrado. A partir de agosto, comenzará una maestría en Sungkyunkwan University (SKKU), una de las universidades más reconocidas de Asia.

Para quienes no te conocen, ¿podrías contarnos un poco sobre vos y cómo surgió tu interés por la Ingeniería en Sistemas?

Me llamo María Sofía Medina, aunque casi todo el mundo me conoce como Popi. Desde chica fui muy curiosa y me encantaba pasar horas frente a la computadora aprendiendo cosas nuevas. Cuando terminé el secundario, Ingeniería en Sistemas era la carrera que más me atraía porque reunía tres cosas que siempre estuvieron presentes en mi vida: la lógica, la creatividad y la tecnología.

Fuiste seleccionada para la Global Korea Scholarship. ¿En qué consiste esta beca y cómo fue el proceso para obtenerla?

La Global Korea Scholarship (GKS) es un programa financiado por el Gobierno de la República de Corea y administrado por el National Institute for International Education (NIIED). Su objetivo es promover el intercambio académico internacional y brindar a estudiantes extranjeros la posibilidad de realizar estudios de grado o posgrado en universidades coreanas.

El proceso de selección es muy exigente y competitivo. Los postulantes son evaluados por sus antecedentes académicos, experiencia profesional, actividades extracurriculares, cartas de recomendación y proyectos de estudio. En mi caso, fui admitida en dos universidades para realizar una maestría y finalmente elegí continuar mis estudios en Sungkyunkwan University (SKKU), en Seúl, donde comenzaré a cursar en agosto.

¿En qué momento decidiste postularte a una beca internacional?

Fue un proceso que comenzó hace varios años. Siempre tuve interés por conocer otras culturas y estudiar en el exterior. Durante la universidad estudié alemán durante dos años porque me estaba preparando para una beca diferente que finalmente se suspendió por la pandemia.

Cuando conocí la beca GKS sentí que reunía muchas de las cosas que buscaba: excelencia académica, intercambio cultural y la posibilidad de seguir creciendo profesionalmente. Fue una oportunidad que me obligó a salir de mi zona de confort y apostar por algo que, en ese momento, parecía muy lejano.

¿Por qué elegiste Corea del Sur como destino para continuar tu formación?

Mientras cursaba los primeros años de la carrera comencé a conocer la historia de distintas empresas tecnológicas que transformaron la industria, y una de las que más me llamó la atención fue Samsung. Me impresionó cómo una compañía nacida en Corea del Sur logró convertirse en un referente tecnológico a nivel mundial.

Tanto me interesaba que incluso envié mi currículum dos veces a Samsung Tucumán: una mientras estudiaba y otra después de graduarme. Nunca me llamaron —se ríe—, pero tanto Samsung como Corea siempre despertaron mi curiosidad. Con el tiempo entendí que no todas las oportunidades llegan de la forma que imaginamos. A veces los caminos toman direcciones inesperadas y nos conducen a destinos aún más grandes. Quién sabe, tal vez esta experiencia en Corea sea apenas el comienzo y nuestros caminos vuelvan a cruzarse algún día.

Cuando descubrí la beca GKS entendí que podía unir mi experiencia profesional con mi admiración por el desarrollo tecnológico y educativo que logró Corea del Sur en las últimas décadas. Sentí que era una oportunidad única. Hoy, mirando hacia atrás, encuentro cierta conexión entre aquellas postulaciones, el interés que despertó en mí la historia de Samsung y la oportunidad que ahora tengo de estudiar en Corea. Quizás los resultados no siempre llegan de la forma que esperamos, pero cada paso que damos va construyendo el camino.

¿Qué fue lo más valioso que te dejó la carrera de Ingeniería en Sistemas?

Más allá de los conocimientos técnicos —y de haber tenido excelentes docentes—, creo que lo más valioso fue aprender a construir comunidad.

Muchas veces se piensa que la ingeniería es una actividad individual, pero mi experiencia fue exactamente la contraria. Los proyectos más importantes y las materias más difíciles fueron posibles gracias a las personas con las que compartí el camino. Aprendí que pedir ayuda no es una debilidad y que acompañar a otros tampoco es una pérdida de tiempo. Ninguno llega lejos completamente solo.

¿Qué aprendizajes de la UTN crees que te van a acompañar durante esta nueva etapa en Corea?

Principalmente la capacidad de adaptarme y resolver problemas.

La ingeniería nos enseña a enfrentarnos a situaciones para las que no siempre tenemos una respuesta inmediata. Aprendemos a investigar, preguntar, probar alternativas y seguir avanzando.

Estoy convencida de que esa forma de pensar va a ser fundamental para adaptarme a una nueva cultura, a un nuevo idioma y a los desafíos que implica vivir al otro lado del mundo.

¿Qué te gustaría que otros estudiantes aprendieran de tu experiencia?

Que no hace falta tener todo resuelto para animarse a intentar algo grande.

Cuando empecé a estudiar coreano no sabía si alguna vez lo iba a utilizar. Cuando estudié alemán tampoco imaginaba que la beca para la que me preparaba no iba a concretarse. Muchas de las cosas que hoy parecen importantes comenzaron simplemente por curiosidad.

También me gustaría decirles que no pierdan nunca el impulso de seguir aprendiendo. La carrera es exigente y todos atravesamos momentos de cansancio, frustración o dudas sobre si estamos avanzando lo suficiente. Me pasó a mí y les pasa a todos.

Por eso creo que es tan importante apoyarse en otras personas, construir comunidad y recordar que no estamos recorriendo este camino solos. Vale la pena involucrarse en actividades, aprender idiomas, conocer personas y aprovechar oportunidades, aunque todavía no sepamos exactamente hacia dónde nos van a llevar.

A veces los resultados llegan años después y de formas que jamás hubiéramos imaginado. Pero si algo aprendí en este proceso es que ningún esfuerzo es en vano. Todo lo que hacemos para crecer, tarde o temprano, encuentra su recompensa.

En este Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, celebramos a María Sofía y a todas las mujeres que, con talento, dedicación y pasión, continúan transformando realidades, derribando barreras e inspirando a las nuevas generaciones de profesionales. ¡Gracias, ¡María Sofía, por compartir tu camino y recordarnos que la ingeniería no tiene fronteras cuando el conocimiento, la constancia y los sueños marcan el rumbo!